Cuando se muere la carne, el alma busca su centro...
Potente descripción de la Gran Violeta Parra para decirnos de manera poétamente melancólica que cuando se deja lo físico pasamos a lo intangible, de lo concreto del cuerpo a lo abstracto de lo que puede llegar a ser la conceptualización del alma.
¿En qué momento dejamos de existir?
¿En qué momento dejas de ser visualizado en este mundo?
¿Existes solo por lo físico, o eso físico implica que lo tangible de tu ser se vuelva intangible? ...
Somos humanos, somos seres sociales, y por lo tanto de manera implícita o explícita dejamos huellas alrededor, nuestra experiencia son las experiencias de nuestro entorno y ese entorno se nutre de tus vivencias, es algo indivisible.
Por tanto lo físico de tú existencia deja de ser lo primordial en tú paso por la vida, el físico cambia y tú también, pero la esencia ese recuerdo de tú personalidad queda, el sabor de tú humanidad perdura.
De hecho nunca fuimos físicos debido a que nuestra interacción con el mundo parte desde antes de volvernos tangible para los demás, ese el placer que tienen los padres al conocernos antes de volvernos mortales.
¿Pero el perfume de esa esencia perdura en la eternidad del mundo físico, o se va desgastando, disolviendo, desapareciendo?
Si bien nuestro paso, de manera importante, es condicionado y mediado por lo concreto del físico, nuestra existencia no solo se limita al hecho de nacer y morir, seguimos, independientes si estamos muertos o no, en la existencia de los demás, una vez que lograste penetrar la vida del otro, ese otro de una u otra forma llevara tú existencia en la de él.
Por lo mismo creo que cuando uno muere, muere físicamente, sin embargo uno deja de existir cuando la última persona que te recuerda fallece.
Tú existencia y por tanto el recuerdo de tu esencia estará limitado a la existencia de todos aquellos que lograste dejar una marca en su experiencia.
Cuando ese último físico, que vivió en tú vida y tú en la de él, muere, por cosas de la vida dejaras de existir...
Si bien es una percepción muy personal y quizás hasta simplista en ciertos puntos, es mi construcción de la existencia humana, es mi verdad, es mi esencia.
Son cuestionamientos que toda la vida me he hecho, y creo, por el momento, nunca dejaré de hacérmelos, pues se han constituido como una parte importante de mi.
[Una frase que me representa de manera inexplicable;
La lengua de las Mariposas]
Cuando uno se muere, ¿se muere o no se muere?
y usted ¿qué piensa?
Yo, tengo miedo.-